En una colaboración que une la formación académica con la intervención social, la Fundación Tribu Mágica, junto a estudiantes de pregrado del Taller Complementario de Arteterapia del Departamento de Artes Visuales de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, desarrollaron durante diciembre de 2025 un proceso de creación artística junto a la comunidad terapéutica Raíces. Esta iniciativa, que destaca el aporte fundamental de las instituciones en la rehabilitación a través del arte, permitió la creación de una obra de teatro gestada íntegramente en el marco del taller de arteterapia de dicha comunidad, bajo la guía de la docente y arteterapeuta Bárbara Gaete.



El apoyo de la Fundación Tribu Mágica resultó clave para el éxito de esta experiencia, aportando de forma financiera para la adquisición de materiales, junto a la gestión del espacio para la presentación de la obra en el Parque Nuestra Señora de Gabriela de la Ilustre Municipalidad de Puente Alto. Esta alianza estratégica entre ell Departamento de Artes Visuales, la Fundación Tribu Mágica, la comunidad terapéutica Raíces y el gobierno local, reafirma el poder del trabajo asociativo entre los ámbitos académico, comunitario y artístico para la rehabilitación integral, demostrando cómo la colaboración institucional puede abrir nuevos caminos de transformación y sanación.
Respecto al rol de los futuros profesionales de la Casa de Bello, la docente Bárbara Gaete enfatizó el compromiso demostrado durante el proceso. “En este valioso trabajo asociativo, las y los estudiantes de pregrado del taller complementario de arteterapia jugaron un rol fundamental, no solo en apoyar la creación artística de los pacientes de la comunidad terapéutica, sino también en comprometerse activamente con el proceso. Como parte de su asignatura, manifestaron un compromiso constante de asistir para colaborar y comprender cómo, desde las artes, es posible participar y aportar a las creaciones que se desarrollan en instituciones que utilizan las artes como herramienta para la rehabilitación. Más que facilitadores técnicos, los estudiantes actuaron como acompañantes que enriquecieron el proceso creativo, generando vínculos y respetando los tiempos y expresiones de cada paciente”, señaló.
Este acompañamiento pedagógico permitió que las y los estudiantes pudieran vivir de primera mano el impacto de la expresión artística en contextos de salud mental, construyendo un espacio de aprendizaje mutuo que fortalece la calidad del acompañamiento terapéutico y la integración de prácticas con un enfoque humanizador. Sobre la relevancia de este método, Gaete explicó que “el arteterapia en comunidades terapéuticas aporta herramientas para la expresión, gestión emocional, construcción de identidad y autoestima, que son fundamentales para la rehabilitación integral de personas con adicciones a drogas y alcohol, potenciando su proceso de recuperación, reinserción social y cultural”.
Asimismo, la docente destacó el impacto que tiene para el paciente el hecho de que su obra sea validada por el entorno social. “Si a esto le sumamos el ejercicio asociativo de diversos agentes de la sociedad en pos de la creación de los residentes de la comunidad, se refuerza el autoestima y el sentido de logro. Crear arte genera una sensación de autoeficacia, lo que es clave para fortalecer la identidad y la autonomía más allá del rol de 'adicto', pero si además la sociedad abre los brazos a estas creaciones, podemos presenciar cómo los estigmas se van diluyendo y las personas que se encuentran en rehabilitación empiezan a ver más posibilidades ante su reinserción”, puntualizó.
