Miguel Chuaqui, académico de la Universidad de Utah

Concibiendo la música entre la academia, la creación y la ciencia médica

Miguel Chuaqui: entre la academia, la creación y la ciencia médica

Gracias a su amplia experiencia alcanzada como director del área de composición de la Universidad Utah, donde se ofrece un doctorado en esa materia desde hace 30 años, hoy aporta en la creación del doctorado de esta Facultad. Sobre ese recorrido profesional su visión tecnológica de la música y otros aportes desde el arte, se refirió Chuaqui en la presente entrevista.

¿Con qué otras instituciones se ha relacionado en EE.UU?

He trabajado con muchos grupos diferentes en EE.UU, pero entre los más notables está la Fromm Fundation de la Universidad de Harvard que me encargó componer una obra para conjunto de cámara.  También escribí una para la fundación Koussevitzky de la Biblioteca del Congreso de EE.UU. Siempre música moderna y contemporánea. Estas instancias han sido un honor para mí, pero el mayor honor que recibido en EE.UU. es un premio en música de la American Academy of Arts and Letters.

¿Cómo complementa la actividad académica con la musical?

En Estados Unidos me dedico a la academia y también a la creatividad, hago discos, etc. Estas son actividades propias del trabajo académico y son parte de la investigación que realizamos. Trabajo mucho con música electrónica que es precisamente el tema del seminario que ofrecí acá.

Chuaqui explica que en Norte América la mayoría de los compositores dan clases en las universidades. "Es un buen trabajo ya que uno tiene los veranos para dedicarse a la creación y el resto del año a lo académico. Son muy pocos los compositores que se dedican 100% a escribir música y vivir de ella. Estos hacen más bien música minimalista o para Hollywood".

¿En qué área musical desarrolla su carrera?

Me dedico a la música experimental, trato de hacer cosas desde centros tonales que derivan hacia otras áreas pero con elementos de la tonalidad típicos, agregándoles cosas diferentes. Incluyo elementos latinoamericanos en contextos musicales muy diferentes a la música latinoamericana. Por ejemplo le agrego ritmo de cueca pero la forma de la música no sigue la típica estructura de ese estilo, la armonía usa triadas pero entrelazadas con otros elementos melódicos o instrumentales. El contexto cambia mucho especialmente cuando le agrego electrónica en tiempo real, en vivo.

¿Tiene relación con lo que enseña en el magíster?

Esto mismo es lo que estoy enseñando acá en la Universidad de Chile, con la intención que los estudiantes aprendan a programar y lleguen a crear una obra propia con este patch, que es un archivo digital creado por el compositor para realizar la electrónica en el computador. Parte de este software hay que comprarlo pero yo puedo crear uno que sea gratis y sea modificable por los mismos estudiantes para que compongan su material. Por ejemplo este que enseño acá toma el sonido de un instrumento cuyo audio se cambia a través de la computadora de diferentes maneras y sale algo que mantiene la esencia del sonido original pero muy modificado. 

Espectáculos interactivos

Miguel Chuaqui también ocupa su tiempo profesional para la composición y los espectáculos en vivo. "No todo es academia de hecho en el último tiempo he creado espectáculos interactivos", comenta.

¿De qué manera lo lleva a cabo?

Pongo una cámara que capta los movimientos de bailarines los cuales son registrados por un programa computacional que los traduce en diferentes sonidos en la medida que ellos se van moviendo, así se generan ambientes sonoros. Por ejemplo, si la persona se agacha cerca del suelo se producen ciertas armonías pero si hace algo en otro lugar de la sala se logran sonidos diferentes.

¿Cómo califica esa experiencia multidisciplinaria?

Es interesante porque de partida no es tan fácil tocar música, eso lleva años de práctica y estudio, y alguien que hace danza está acostumbrada a seguir la música y no a crearla. Al comienzo este experimento fue frustrante ya que me daba cuenta que si yo hago esto y lo repito creo un ritmo, pero ellos no se percataban inmediatamente por el hecho que no están habituados. Pero es cosa de práctica e improvisación...

...pero imagino que una vez que entendían la lógica del programa se llegaba a lo que querían ustedes.

Una vez que explicábamos cómo funciona la lógica lográbamos que el bailarín creara el ambiente sonoro. En una oportunidad estábamos trabajando una obra con 4 de ellos y de pronto llegó uno que quería participar sin haber ensayado nada, pero entendió la idea inmediatamente, haciendo incluso contrapuntos, comprendió de tal forma que logró crear niveles sonoros diferentes a los demás.

¿Cómo es la recepción de los músicos más conservadores frente a esta tendencia?

Este estilo más experimental es bien visto en las universidades, hay una apertura a querer hacer cosas osadas, pero también hay una contracorriente de músicos tradicionales de conservatorio que sólo quieren tocar piezas musicales muy tradicionales y es entendible que su meta profesional sea ser parte de una orquesta.

Pero ahora hay menos dicotomía. Desde hace 15 años me he dado cuenta que existe más interés por hacer este tipo de cosas.  Las orquestas en EE.UU están en declinación debido a la economía, muchas han cerrado y la gente joven no va tanto a los conciertos. Este público está más interesado en cosas modernas y experimentales, entonces el que no se adapta desaparece. Aunque escribo música para orquestas y apoyo la gran tradición clásica, a mi parecer estas tendencias pueden resultar en mucho más variedad y opciones de creación tanto en música para ensambles tradicionales como en música más experimental.

¿Cómo le ha ido con sus presentaciones en directo?

He dado varios conciertos con electrónica en vivo con bastante éxito. En Nueva York presenté recientemente una obra para cello y electrónica, y también para piano en salas especiales que son más pequeñas donde se han presentado espectáculos que mezclan todo tipo de música. Claro que este software puede ser usado también en el pop, rock, alternativo... en ese tipo de música es donde en definitiva están pasando cosas.

¿Y cómo se recibe en Chile?

En Chile hay interés sobre esto en las universidades principalmente, no así tanto en el público. Más que nada es en el ámbito académico y en los jóvenes, pero el proceso es más lento. Creo que en la medida que se hagan conciertos más abiertos la gente se irá acostumbrando, sin embargo se hacen presentaciones, pero en el conservatorio. Son lugares más específicos.

Entiendo que trabajó para una escuela de medicina desarrollando un experimento a través de un software ¿puedes contar más de esa experiencia?

Esto fue publicado en una revista de medicina llamada PAIN ("Dolor"). Junto con un par de investigadores hicimos un programa que registraba los signos vitales de las personas y que los interpretaba de manera tal que estos influenciaban la música que escuchaba esta persona. La idea es que se genere un feedback, es decir que la música relaje los signos vitales de las personas, y a la inversa, que la respiración estando más alterada o relajada también cambie la velocidad de la música.

La persona podía auto relajarse en la medida que tenía conciencia de lo que podía conseguir con las melodías. Medimos el sudor de la palma de la mano, la respiración, los latidos del corazón. Todos estos signos vitales podían cambiar la velocidad o el tiempo, el timbre de la música, la cantidad de voces y la armonía. Lo probamos con estilos distintos de acuerdo a los gustos de la persona.

¿Cuáles fueron las conclusiones?

En realidad encontramos lo que yo llamo un círculo vicioso, por ejemplo si el tiempo de la música era más rápido, la respiración era más rápida, no se relajaba. No era tan simple, así que tuvimos que modificar la relación entre los signos vitales y la música. Aún está en etapa preliminar, a la larga queremos crear un sistema que sirva para que algún enfermo que esté en una situación incómoda escuche música, se relaje y logre abstraerse del dolor de manera creativa, cambiando lo que escucha y desvíe la atención a algo agradable y no se concentre en el dolor.

¿En qué tipo de pacientes hicieron estos experimentos?

No eran pacientes propiamente tales sino adultos voluntarios a quienes les poníamos electrodos que arrojaban indicadores cuando ellos introducían las manos en una cubeta con hielo y eso generaba dolor. Veíamos sus reacciones y los signos vitales cambiaban notablemente con el dolor.

¿Qué le aportó en lo personal y profesional esta experiencia?

Del punto de vista artístico no me aporta tanto, pero sí desde lo humano pues si logramos desarrollar este software servirá para ayudar a los enfermos a pasar mejor aquellos momentos complejos de salud.

Ahora bien, una vez que hice el software pensé en cómo usarlo para algo musical, ya que aprendí mucho con la programación del mismo. Lo utilicé con un piano y en vez de medir los signos vitales, la electrónica reacciona en esta obra a los cambios en la velocidad de la música del piano. El pianista toca con mucho rubato, o sea con un pulso muy flexible donde la música acelera y desacelera constantemente, y la electrónica lo sigue y cambia según el rubato del piano, creando nuevas melodías, timbres y texturas musicales. La obra puede ser muy diferente dependiendo de cómo la toque el pianista.

¿Cuáles son sus proyectos en Chile?

Voy a presentar en un festival de música electrónica llamado Ai-Maako organizado por la Comunidad Electroacústica de Chile (CECH), que se desarrolla en octubre en Santiago, Valparaíso y Valdivia. En Valparaíso presentaré una obra mía para trombón bajo y electrónica, vendré con un trombonista de EE.UU.  En todo caso no es la primera vez que mi música se presenta acá, hace un par de años tocaron una obra propia para flauta en sol y electrónica en el festival de música contemporánea de la Universidad Católica.

¿Cuál es la mayor satisfacción que le ha dado su carrera?

Lo que más me gusta es trabajar con músicos, crear la obra, y descubrir después, en su primera ejecución, cómo ésta resulta. A veces escribo algo y me lo cuestiono, pero si los intérpretes son buenos y dejo que hagan lo que tienen que hacer con la obra, resultan cosas muy buenas. Hay mucha colaboración de lado a lado y es muy entretenido y gratificante ver como la obra estrenada ya es algo más que lo que se concibió en un principio.

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