Conmemoración Día Internacional de la Mujer:

Ángela Cura: "Cada día una batalla, una norma que rompemos"

Ángela Cura: "Cada día una batalla, una norma que rompemos"

En 1989 el colectivo de arte feminista Guerrilla Girls realizó una de sus piezas más emblemáticas. Se trata de un cartel colocado frente al Metropolitan Museum de Nueva York con la imagen de una mujer desnuda con una máscara de gorila en la cara y la pregunta: 

¿Tienen que estar desnudas las mujeres para entrar en el Met Museum? Menos del 5% de los artistas en la sección de Arte Moderno son mujeres, pero el 85% de los desnudos son femeninos.

Si bien han pasado 24 años desde aquella acción, en el campo de las artes visuales en Chile, así como en otros países de Latinoamérica, el trabajo de artistas, gestoras y curadoras aún debe enfrentar problemas de visibilización, atendiendo al establecimiento y exigencias del sistema heterocispatriarcal.

Estas exigencias permean en el total de la sociedad, por lo que las instituciones que le competen al arte, como son museos, galerías, centros de arte, entre otras, no están excluidas.

Sin embargo, tal como señala la historiadora del arte y curadora mexicana, Karen Cordero Reiman, en el texto “Narrando desde nuestras cuerpas: futuros posibles de una historia del arte feminista en América Latina”, que presenta en el libro Mujeres en las artes visuales en Chile (2010-2020)[1], “…ha sido una labor de individuos y grupos –a pesar de las instituciones- quienes poco a poco han ido introduciendo textos, muestras, forjando diálogos y formando nuevas generaciones de profesionales que, a su vez, contribuyen a nutrir y enriquecer el campo con una diversidad de descubrimientos sobre mujeres artistas e intervenciones culturales alternas, con nuevas interpretaciones de las obras y narrativas canónicas, y con otras estrategias de escritura y curaduría que vinculan lo personal y lo político, e invitan al público a participar en la construcción de una historia del arte que propicia procesos de transformación no solo en lo académico, sino en lo social y en la conciencia personal y colectiva.”[2]

Han sido entonces, mayoritariamente, las propias mujeres, los espacios no formales, independientes y los movimientos sociales de activismo cultural feminista, quienes han llevado a la exploración de formatos y a la generación de otros pensamientos, acciones y trabajo desde los afectos, abriendo y abriéndose paso para infiltrarse en todos los lugares posibles.

Podríamos decir también, que la academia con su rol formador y desde el privilegio, tampoco está exenta de replicar este tipo de prácticas y discursos, en las que el poder impone estereotipos sobre nuestrxs cuerpxs y los de las disidencias. De ahí que nuestro rol siempre está asociado a lo maternal y doméstico, por lo tanto, no es reconocido, mal remunerado o los cargos ofrecidos están orientados hacia un perfil relacionado con las labores de cuidado, más que a los que requieren toma de decisiones. Por lo tanto, acá también existen desafíos para lograr una mayor equidad de género.

En abril del 2019 participé de un seminario sobre educación que fue organizado por el Centro de Políticas y Prácticas en Educación (CEPPE) de la UC y el Instituto de Estudios Avanzados en Educación de la U. de Chile, se llamaba Re-Imaginando el futuro en la Educación Superior. Construcción de Conocimiento y Género. En esta instancia estuvo presente la académica inglesa de la Universidad de Sussex, Louise Morley, quien en su exposición comentó sobre sus investigaciones dedicadas al género en la educación superior. Había observado que la asignación de muchos cargos para mujeres, respondería a algo así como a cubrir las labores domésticas, con una intención de equidad pero muy dispar en términos de sueldos, horas y responsabilidades.

En una entrevista señaló: “hay todo un temor acerca del número bajo de mujeres y su participación en diversas instancias o instituciones. La agenda feminista se ha transformado en algo demográfico, en un número, no hay análisis, no hay comprensión sobre cómo generamos equidad en la práctica diaria”. Continúa diciendo: “la academia está en dinámicas propias del neoliberalismo…El conocimiento se equipara a innovación y todo ahora tiene que ser aplicado. Vivimos en  una muy competitiva economía del prestigio”. Agregó que la agenda feminista tampoco ha escapado de esta tendencia. “No hay análisis sobre el contexto social, no hay análisis estructural de diferencias. Eres responsable de tu éxito profesional, de tu bienestar, de balancear tu éxito profesional con tu vida familiar y si sufres de estrés, es que no sabes manejar tu vida, no conoces los límites…es tu culpa. Buscamos hacernos visibles, “ser la emprendedora del año”, “la mujer más exitosa del año”, etc. Pero ¿de qué manera esa es una solución individualista a un problema estructural mucho mayor?”, cuestionó.[3]

Me quedé mucho tiempo pensando en esto y una de las cosas que llamó mi atención fue que en Inglaterra las académicas se enfrentaban a cuestiones muy similares a la que se dan en nuestro país. Sin duda, los hechos acá señalados apuntan a un estado de situación sistémico y mundial, que debe-debemos cambiar.

Quisiera terminar con el poema Sobrevivientes de la escritora mexicana, nacida en Veracruz en 1945, Rosa María Roffiel; el que utilicé para el texto curatorial de la exposición chileno-boliviana ELLA de lxs artistas, Rocío Chuquimia, Carola Cofré y Felipe Santander, exhibida el año 2021en el Museo Antonio Paredes Candia en la ciudad de El Alto, Bolivia; y del cual tomo el título de este escrito.

 

"SOBREVIVIENTES"

Yo conozco tu locura porque también es la mía

 

Somos locas rebeldes,

locas de estar vivas,

locas maravillosas,

estrafalarias, floridas.

 

Ovejas negras

descarriadas sin remedio

vergüenza de la familia

piezas de seda fina,

amazonas del asfalto,

guerrilleras de la vida.

 

Locas de mil edades

llenas de rabia y gritos,

buscadoras de verdades,

locas fuertes,

poderosas,

locas tiernas,

vulnerables.

 

Cada día una batalla,

una norma que rompemos,

un milagro que creamos,

para poder seguir siendo.

 

Locas solas,

Tristes,

plenas.

 

Mujeres locas, intensas

locas mujeres ciertas.

 

[1] Publicación impulsada por el Programa de Fomento y Desarrollo de las Artes de la Visualidad de la Subsecretaría de las Culturas y las Artes y un equipo editorial conformado por historiadoras y curadoras feministas.

[2] Karen Cordero Reiman. “Narrando desde nuestras cuerpas: futuros posibles de una historia del arte feminista en América Latina” en Mujeres en las artes visuales en Chile 2010-2020. (Santiago de Chile, Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, 2021): 24.

[3]https://www.ciae.uchile.cl/index.php?page=view_noticias&id=1552&langSite=es

 

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