Hasta fines del 2021:

"Hilvanes en Insilio" la exposición virtual de Patricio González que se exhibe en Ecuador

Obra de Patricio González.
Obra de Patricio González.

Diego Esparza, director del Centro Cultural Itchimbía en Quito-Ecuador, invitó al profesor del DAV, Patricio González Reyes, a exponer presencialmente a mediados del 2020. Sin embargo, con la pandemia mundial los planes cambiaron y la exhibición se organizó en modo online. 

Fue así como la inauguración llevada a cabo el 19 de mayo, contó con la implementación de salas especialmente diseñadas para recorridos virtuales y se realizó un conversatorio tematizado liderado por el director Esparza, visitando las obras que dan forma a esta exposición compuesta por treinta fotografías con procesamiento digital.

“Esta exposición tuvo dos ciclos para su construcción. El primero realizado, en el segundo semestre del año 2018 y principios del año 2019. En este periodo temporal, pude realizar una cantidad muy importante de capturas fotográficas (fotografías digitales) en diversos lugares, como la sede Las Encinas y muchas otras, en dependencias de mi taller personal”, contó el artista visual.

En esa primera etapa, la finalidad principal de González fue la acumulación de registros que tuvieron como leitmotiv, el encuentro casual de agrupaciones de objetos, o residuos mínimos de éstos, tales como: basura orgánica, objetos en degradación, metales oxidados y otros residuos nimios de identidad desconocida, en suma, detritus (residuos) de diversas fuentes de origen.

Obra de Patricio González

Un segundo ciclo consistió en extraer desde esta particular colección de imágenes, una selección tematizada, desde los factores cromáticos, la organización visual y la dirección del tiro de cámara. “Desde este álbum base, realicé una selección de 120 archivos, los que mediante reencuadres, correcciones e intervenciones, las que asistidas por un competente editor fotográfico, dieron lugar a las imágenes definitivas, treinta que finalmente dan forma a la exhibición”, explicó.

Estas obras fueron inspiradas en la frase “Para ver un mundo en un grano de arena y un cielo en una flor del campo, sostén el infinito en la palma de la mano y la eternidad en una hora” de William Blake, ya que desde ahí Patricio González comienza a pensar en las diversas formas de vida.

“Es un asunto de un extendido espectro y de embrollado tratamiento, más aún, desde el actual horizonte humano llamado antropoceno, que sin duda, no sólo nos aproxima a la gran multiplicidad de especies que pueblan nuestra tierra, y con ello a otras variables igualmente complejas. Entonces es preciso hilar más fino, y apuntar hacia la contingencia contemporánea, plantearnos la necesidad, de hacer un foco más preciso y que se sustente sobre las dimensiones culturales, políticas, sociales y económicas por las que debe cruzar y coexistir nuestra especie humana en el presente acontecer. Quiero decir, que he buscado formas de vida que son decibles como la representación de lo desapercibido, lo insignificante en sí”, expresó el profesor del DAV.

Obra de Patricio González.

Asimismo basa su obra en los pensamientos de Ferdinand de Saussure, quien habla de la lengua como una fragmentación del cuerpo social, la que en ese continuo sobrevenir revela sus movimientos. “Debemos pensar en ella como ese ente dinámico y cambiante que nos va a deslumbrar contínuamente, con renovadas palabras o neologismos. Las circunstancias y las situaciones que emergen de la cotidianidad, y proveen nuevos vocablos a nuestro lenguaje, son palabras que circulan, aparecen y desaparecen en períodos epocales, responden a realidades físicas y sociales de todos los hablantes, como también a sucesos emocionales y psíquicos de éstos mismos. Podemos decir entonces que, en la vigilia los parlantes somos pequeñas islas en el inenarrable mar de los ensueños”, aseveró González.

Explicó además que el término Insilio (con la que titula a su obra) logra encajar precisamente en la descripción ya expresada; “tanto es así, que no se encuentra en los diccionarios y enciclopedias aún, sin embargo pervive en el imaginario íntimo de muchos de nosotros. Dicha evocación me lleva a tiempos infelices, porque fue en la época de la dictadura militar cuando la escuché por primera vez. Se usaba como oposición en tiempos de exilio, el reverso de los que se fueron y los que nos quedamos”, señaló.

Y agregó que, “A principios de la pandemia, volvió a sonar como voz interior, resurgió fantasmal, a modo de una descripción certera como alarma de incertidumbre y desazón. El insilio es un singular vector que viaja de afuera hacia adentro, es un cautiverio de sí, que precisa ser liberado antes de que te paralice”.

Desde allí que el académico del DAV empezó a “ensoñar, a divagar y a padecer a tientas”, cuenta y contextualiza: “En ese punto doy el paso del retorno, se empiezan a reunir imágenes, comienza la fabulación, esa que saca al hombre de la tierra y le exhibe el dominio fértil de la creación. Me encontré dando vueltas sobre el espacio cerrado de mi mismo, sobre poéticas de los espacios mínimos, datos insignificantes y muescas del tiempo detenidas en objetos y murallas. Las más despreciables y bellas basuras que habitan nuestros lugares comunes en oculta latencia. Imágenes que viajan por el tiempo, que son colecciones archivos y encuentros personales -de otro momento y lugar- memoria disponible confinada en mi disco duro, para ahuyentar mi insilio y esquivar con estilo las esquirlas en pandemia”.

Y para encontrar las materialidades que él quería para su obra, conllevó poner en obra, dar cabida a operaciones como: capturar, encuadrar, manipular la información que viajará sin tapujos al editor fotográfico. “Es allí donde tendrán lugar los procedimientos constructivos como la organización visual y el reencuadre, para una óptima consolidación de la imagen. Pasos positivistas del software y sus enclaves cuánticos, la poética de las formas de vida que van al encuentro de una senda de conceptualización para una debida cura de sí. Acentuar las luces, hacer más foco, compensar tensiones, y sobre todo, insuflar aquel soplo imprescindible que es, concebir augurios de existencia para nuevas formas de entender la vida”, puntualizó.

Finalmente el artista se refirió a esta nueva modalidad de exhibición online y expresó que, “para mi un recurso conocido que ya lo he empleado anteriormente, creo que es contribuyente en el acto de difundir más masivamente un determinado conjunto de trabajos. También considero que ha adquirido una mayor presencia y amplitud como recurso difusor muy propio y adecuado al devenir del presente siglo. Me acomoda y me parece eficaz al momento de hablar de democratizar el discurso del arte, estoy convencido que va a prevalecer como un medio legítimo de exposición”.

Hilvanes en Insilio de Patricio González Reyes podrá ser visita en el sitio web https://peopleartfactory.com/g/patriciogonzalez hasta fines del 2021.

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