

El Departamento de Artes Visuales (DAV) de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, en conjunto con la Ilustre Municipalidad de Santiago, presenta una nueva entrega del ciclo expositivo Cabo de Hornos. La iniciativa, radicada en el Centro Patrimonial Posada del Corregidor y bajo la coordinación del académico DAV y artista Enrique Matthey, presenta una nueva edición con las exposiciones 27 y 28. En esta oportunidad, la casona colonial acoge de manera simultánea las exposiciones Huellas de un Atajo, de Christian Yovane en el primer piso, y Adobe y sillerías, de Rodrigo Galecio en el segundo nivel.
“La particularidad radica en lo singulares que son las obras tanto de Rodrigo Galecio como de Christian Yovane, como lo han sido las singularidades de todos los artistas expositores anteriores. El factor común que los aglutina a todos es que focalizan el interés fundamentalmente en la aventura y desarrollo del lenguaje, es decir, en cómo concretan lo que muestran, más que en qué es lo que muestran”, cuenta Enrique sobre esta penúltima versión de Cabo de Hornos.
La coordinación a cargo del prof. Matthey prescinde de exigencias fijadas sobre los formatos o la cantidad de obras a exhibir, otorgando total autonomía a los autores. La propuesta curatorial exige, no obstante, una lectura consciente del espacio que alberga la muestra. “Existe absoluta y total libertad para que ellos dispongan del espacio, habiéndolo conocido ya con antelación, que es un espacio complejo porque es patrimonial y tiene mucha carga. No es llegar y poner cosas como si uno contara con un espacio neutro. Tienen que asumir esa complejidad, conozco la trayectoria de ambos hace mucho tiempo, por lo que confío en el resultado”, afirma.
En la primera planta del edificio, Christian Yovane despliega Huellas de un Atajo, una selección de dibujos sobre papel y pinturas dispuestas sobre baldosas invertidas. La propuesta abarca una producción desarrollada durante el último decenio, período atravesado por coyunturas de carácter público y transformaciones de orden personal. Las piezas derivan de un flujo de trabajo dinámico donde el dibujo opera como matriz organizadora de una serie de imágenes provenientes de diversos soportes de circulación masiva. “Las obras que forman parte de la muestra son dibujos e intervenciones realizadas en el contexto de los últimos diez años, un período marcado por acontecimientos relevantes como el estallido social, la pandemia y la paternidad. Todas estas piezas corresponden a un proceso que está en constante desarrollo”, cuenta el artista.
La metodología empleada por Christian se estructura a partir del fragmento y la edición de archivos visuales. El artista toma fotografías de prensa, referencias cinematográficas, gráficos e ilustraciones digitales para trabajarlos en un proceso de alteración mediante el trazo. A través de este procedimiento, se construyen escenas que alteran las escalas originarias y reordenan las asociaciones entre la figuración, el espacio y la representación formal. “Este procedimiento se acerca más a una arquitectura de escenas en cuyo ejercicio se edita, se modifican escalas, figuras, espacios, y se construye un relato definido por el conjunto de asociaciones y oposiciones presentes en las imágenes. A partir de estas operaciones se manifiestan elementos asociados a lo onírico, a la ironía y a la dualidad entre realidad y subconsciente”, detalla.
El proyecto prioritario del autor se asienta en la materialidad y la resolución técnica, relegando el contenido iconográfico a un segundo plano operacional. En este sentido, el dibujo y la pintura permean la estructura general de la sala, proponiendo un criterio de montaje que permite la reactivación de las obras. La muestra reúne tanto piezas exhibidas en ocasiones previas como un volumen significativo de trabajos en papel presentados por primera vez al público. “Trato de sustentar los relatos más que nada en aspectos formales del trabajo: en lo técnico, en la evidencia del procedimiento, en las particularidades de lo material y lo gestual, y en segundo plano, en el contenido que cargan los elementos dispuestos. El dibujo permea la totalidad de la exposición”, revela.
A su vez, Yovane reflexiona sobre el valor de la formación académica y las dinámicas institucionales que cruzan la enseñanza del arte contemporáneo. En el cruce entre las trayectorias de los expositores, la muestra evidencia las continuidades y rupturas respecto a los modelos pedagógicos tradicionales. La exposición expone cómo las búsquedas individuales generan zonas de desplazamiento frente a las estructuras constitutivas de las escuelas de arte: “a mí lo que me pareció interesante cuando Enrique (Matthey) me propuso ser parte del grupo de expositores es cómo dialogan las escuelas de arte, los legados de cada una, y al mismo tiempo cómo cada artista pone en evidencia la fuga de la escuela. Venimos de una formación con principios, pero es relevante cómo el artista se va fugando o reingresando a medida que su carrera se desarrolla”.


Por otra parte, el segundo piso acoge la propuesta de Rodrigo Galecio titulada Adobe y sillerías. La exhibición está conformada por la serie Sillerías, integrada por dieciséis pinturas modulares de 50x50 cm, acompañadas por una obra de formato mayor (110x150 cm) que actúa como referente del conjunto, junto a dos bocetos enmarcados. “La exposición plantea un sincretismo cultural, un cruce estético entre el legado precolombino y la influencia histórica europea. Estaba trabajando en el taller y empezó a aparecer una visión condensada entre influencias de textiles precolombinos y de artistas de la Bauhaus como Gunta Stölzl y Anni Albers. Pensé que por ahí debía ir lo que mostrase en la Posada del Corregidor”, cuenta el artista.
El proceso pictórico de Rodrigo se fundamenta en la reiteración del trabajo de taller y en la exploración del color como elemento central de la propuesta. En su planteamiento, la materia cromática es abordada desde su condición inmaterial, conectada mediante motivos y patrones en variación constante. La serie prescinde de una narrativa lineal para estructurarse bajo los principios de la secuencia y la variación visual.
“Más que una historia como tal, se trata, como en la música, de un motivo: esa melodía que se destaca en la composición y que hace que todo tenga sentido. Aquí el relato es un patrón visual que va cambiando y mutando de cuadro en cuadro, muy en la línea del arte conceptual por series y secuencias”, cuenta Rodrigo.
La especificidad de Adobe y sillerías entabla un diálogo directo con la materialidad de la Posada del Corregidor, inmueble del siglo XVIII, propiciando un contraste entre la arquitectura vernácula construida en adobe y la práctica pictórica contemporánea: “es una exposición totalmente inédita. Creé la serie pensando especialmente en este lugar. Poner arte contemporáneo en un espacio así genera un contraste muy especial, pues entre el edificio histórico y la obra de hoy se produce una yuxtaposición muy potente y plena de sentido visual”.
“Estoy muy contento de que este espacio haya vuelto a ser un lugar para el arte contemporáneo, porque se produce un cruce entre una arquitectura que es vernácula, de adobe, del siglo XVIII, y un diálogo con las prácticas de arte de hoy”, Rodrigo Galecio.


La exposiciones 27 y 28 de Cabo de Hornos, con las muestras de los artistas Christian Yovane y Rodrigo Galecio, se presenta del 15 de agosto al 26 de septiembre en el Centro Patrimonial Posada del Corregidor (Esmeralda 749, Santiago). Horarios: Martes a viernes de 10:00 a 13:00 horas y de 14:00 a 17:00 horas. Sábados de 10:00 a 13:00 horas. Domingo y lunes se encuentra cerrado. La entrada es liberada.
Sobre Christian Yovane
(Santiago, 1979). Licenciado en Artes, con mención en Pintura y Magíster en Artes Visuales de la Universidad de Chile. Expone regularmente de modo individual y colectivamente tanto en Chile como en el extranjero, destacando entre otras, la Galería Animal, CCCB Barcelona (España); Museo de Arte Contemporáneo (MAC); D21 Proyectos de Arte ; Six Dogs Gallery , Atenas (Grecia); MSSA; Galería XS; Museo sin Muros MNBA, Instituto Chileno Norteamericano; Galeria Marta Traba Sao Paulo (Brasil) , Centro Cultural Palacio La Moneda; Galerie im Körnerpark, Berlín (Alemania), entre otras. Ha realizado proyectos de ilustración con revistas, editoriales y fundaciones. Es académico de la escuela de Artes Visuales de la Universidad Diego Portales y de la escuela de Artes Visuales del Campus Creativo de la Universidad Andrés Bello.
Sobre Rodrigo Galecio
Licenciado en Artes de la Pontificia Universidad Católica de Chile en 1998; Magíster en Teoría y Práctica de las Artes Plásticas Contemporáneas, Universidad Complutense de Madrid en el año 2002; y Magíster en Estudios de la Imagen (summa cum laude) de la Universidad Católica Alberto Hurtado en 2016. Es docente de la Pontificia Universidad Católica de Chile y ha publicado ensayos y artículos sobre arte y visualidad en diferentes medios, tanto impresos como digitales. Como artista visual trabaja en el campo de la pintura desde 1998. Entre sus principales obras se encuentra una serie secuencial de 24 pinturas producidas en 2002-08, en la que el color, el arte geométrico-programático y el textil son los asuntos principales, serie que hoy pertenece al patrimonio artístico del Museo Nacional de Bellas Artes de Santiago. Actualmente desarrolla un trabajo pictórico en el que entrelaza múltiples referencias visuales que van desde el arte pop y la cultura de masas, la pintura constructivista y el cubismo, la abstracción geométrica sudamericana, el textil y el arte precolombino, entre otras referencias. Ha expuesto tanto en Chile como en el extranjero.
