


El hito editorial Troncal, publicado recientemente para reunir la trayectoria de la grabadora y xilógrafa chilena Adriana Asenjo, fue presentado en las dependencias de Galería D21 ante una convocatoria de más de cincuenta personas, entre académicos, artistas y representantes del ámbito cultural. La publicación compila sesenta años de producción artística e investigación formal, abarcando obras realizadas entre 1964 y 2024. El volumen contiene ensayos críticos y testimoniales firmados por la poeta y premio Nacional de Literatura, Elvira Hernández, la artista visual Camila Estrella junto a la poeta Alejandra González Celis, además de una sección técnica sobre herramientas y una cronología artística.
“Troncal se llama el catálogo y ese título en realidad es de mi parte. A mi mamá no le gusta tanto, pero llegué a esa palabra porque tiene muchas acepciones desde lo fundamental: es el centro de algo y a la vez refiere al tronco humano, al tronco del árbol, al de los seres vivos. Eso me parecía muy bello y que iba más allá de solo decir que eran grabados, hace que tenga un poco de misterio”, dijo en la presentación del catálogo Camila Estrella, artista visual, editora de la publicación e hija de la artista.
La articulación visual de Adriana Asenjo se sostiene en el dominio del taco de madera y la incisión xilográfica como soportes donde convergen la geometría orgánica y la observación política del entorno. Durante el acto de presentación, la mesa de diálogo enfatizó la dimensión histórica del fondo de obras conservado por la autora, cuya apertura pública supone un ejercicio de preservación archivística. En ese sentido, la gráfica de Asenjo trasciende el mero registro técnico para configurarse como un documento atemporal de la memoria visual colectiva. “Existe un instinto de salvaguarda, de mirar hacia el pasado y buscar el espacio que han tenido en él los cientos de grabados que mi madre ha creado. Esto significa darles un lugar en la historia de las artes y también de los sucesos de nuestro país. Por consecuencia, es darles libertad, o sea, una vida propia como la de un hijo que se independiza”, contó Camila.
Desde el punto de vista conceptual, el ensayo escrito por la poeta Elvira Hernández y titulado La entrada en la madera de Adriana Asenjo, propone un análisis sobre la tensión entre la dureza del material vegetal y el pulso manual de la impresión. En la actividad, se hizo hincapié en la vigencia del lenguaje del grabado frente a las transformaciones de la imagen contemporánea, destacando la cualidad táctil de la tinta y la rigurosidad depositada en las terminaciones de cada estampa, en sus palabras “más allá del diálogo que ella tuvo con la madera, que le dio la posibilidad de trabajo, el diálogo con el papel también creo que tiene un camino y el diálogo con la tinta tiene otro. La imaginería que cruza su trabajo, que a la vez se cruza con las circunstancias en las que le tocó vivir, establece un tejido por donde el trabajo de la xilografía lo testimonia”.
La producción de Adriana Asenjo se caracteriza por la economía de medios y la precisión expresiva, donde el contraste del blanco y negro opera como una estructura semiótica compleja. Los analistas del catálogo coinciden en que la obra responde a una elaboración pausada donde el tiempo de la talla sobre la matriz reflexiona sobre la fragilidad del paisaje urbano y las fracturas de la historia social chilena. “Mirando el catálogo y viendo cada una de esas imágenes, dan cuenta de un momento de trabajo, de un tiempo en que a pesar de que ella suele decir que rápidamente está sobre el papel haciendo ese trabajo, mirando las imágenes se aprecia la presión y el cuidado que tiene en cada una de esas terminaciones, en cada uno de esos cuadros”, dijo Elvira Hernández
Por otra parte, la poeta Alejandra González Celis, durante la presentación abordó la permanencia de estas estampas en espacios domésticos y afectivos, subrayando cómo la materialidad de la xilografía retiene la humedad y la densidad de la memoria histórica. “Las xilografías se observan entre sí. Las primeras trazan la detención de un bosque del que solo se alcanza a observar una parte. No se sabe si hay o no más, no se sabe si eso que se observa es en realidad el bosque o la huella de este en la memoria de una tinta por la que escapa una u otra humedad: seca en la xilografía, húmeda en mi percepción”, recordó Alejandra.
El análisis de las piezas seleccionadas en la edición evidencia cómo el trabajo de incisión de Asenjo aborda temáticas tan diversas como la arquitectura, la fisionomía vegetal y la denuncia testimonial. Alejandra también comentó sobre la representación de la violencia política y la figura de los cuerpos reprimidos aparece en sus tacos mediante el uso estratégico de la sombra, donde la superficie no desbastada de la madera asume un carácter dramático y ético. “El trabajo de Adriana tiene el honor de la persistencia, de la laboriosidad. Sus xilografías son como respiraciones realizadas a conciencia. Se necesitan, se hacen, pero no se hacen solo porque tengan que hacerse. Se insufla el cuerpo, se hace crecer, se alimenta y se sabe que todo eso está ocurriendo”, afirmó.
La investigación desplegada en el volumen Troncal da cuenta de la formación de la artista en la ex Escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile, vinculándose a una tradición de grabadores que entendieron la disciplina gráfica como un oficio riguroso y socialmente comprometido. “He sido testigo de lo que significa ser artista en Chile y atravesar el yugo dictatorial gracias a ella. Espero haber aprendido también a cómo mantenerse viva y en paz por el arte, siendo un compromiso total, la razón de existir, sin que nada ni nadie intervenga en eso. Puedo dar testimonio de que es posible ser artista, mujer, madre en una sociedad que no sostiene a esas personas”, concluyó sobre la vida y obra de su madre.
El cierre de la presentación contó con la intervención directa de la propia Adriana Asenjo, quien compartió unas palabras con los asistentes para reflexionar sobre los recuerdos de su infancia en el campo y cómo esa cercanía temprana con los árboles y la madera cimentó, de manera intuitiva y vital, toda su dedicación posterior al arte de la xilografía. “Tenía esa relación con el árbol, sobre todo en el tronco hay algo, porque soy del campo, de los bosques. Recuerdo cuando abrazaba los troncos en mi casa. Recuerdo un manzano grande antiguo y ahí tenía mi columpio. La leña y todo ese entorno me acompañaban”, rememoró Adriana.
El catálogo Troncal de la artista Adriana Asenjo se encuentra disponible directamente en la cuenta @adriana.asenjo.xilografia
