El pasado 19 y 20 de mayo se realizó el Encuentro de Investigación UCH 2026: Cerebro y Sociedad, iniciativa abierta organizada por la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID) a través de su Dirección de Investigación, junto a la Sociedad Chilena de Neurociencia, que tuvo como finalidad promover la visibilización y colaboración interdisciplinaria para abordar la investigación como fenómeno biológico, social, cultural y tecnológico.
El encuentro, realizado en la Facultad de Gobierno, agrupó diferentes temáticas y áreas investigativas en charlas magistrales, talleres y pósters, y reunió a 130 investigadores e investigadoras de la Universidad de Chile, que publican en revistas indexadas y libros, en la Ceremonia de Reconocimiento a la Investigación 2025 para ser galardonados por sus aportes en sus respectivos campos de estudios, entre ellos, la académica Paulina Faba y el académico Rodrigo Bruna de la Facultad de Artes fueron reconocidos en las categorías Aporte a la transformación social, y Producción de conocimientos: Libros, respectivamente.

Transformación social a través de la loza policromada
La profesora y directora del Museo de Arte Popular Americano Tomás Lago (MAPA), Paulina Faba, fue destacada en la categoría Aporte a la transformación social por su proyecto Imágenes pensativas: Reflexividad y memoria en el arte de la loza policromada de Santiago y Talagante (S.XX-XXI) (proyecto Fondecyt-ANID 1251197), que tiene por objetivo analizar y explicar de qué manera operan las imágenes de la locería como dispositivos críticos y teóricos, y en el que también colaboraron las académicas Constanza Acuña y Marisol Facuse, la maestra locera Marta Contreras, el egresado de la Facultad de Artes Felipe Quijada y la tesista de pregrado Sofía Stine.
Sobre las principales contribuciones de esta investigación, la académica destaca la búsqueda del desplazamiento de ciertas jerarquías culturales arraigadas respecto de qué prácticas, imágenes y saberes son consideradas relevantes para la producción de conocimiento y la memoria colectiva. “La loza policromada de Santiago y Talagante ha sido muchas veces leída únicamente desde lo decorativo, lo artesanal o lo costumbrista. Sin embargo, mi investigación busca mostrar que estas piezas contienen formas complejas de pensamiento visual, memoria social y reflexividad cultural, capaces de dar cuenta de transformaciones históricas, afectivas y simbólicas del país”, explica.
De este modo, para ella la transformación social no aparece solamente en términos de impacto inmediato, sino también en la posibilidad de generar nuevas formas de valoración cultural y nuevas maneras de mirar aquello que tradicionalmente ha permanecido en los márgenes de los relatos artísticos e históricos oficiales. “Esto lo he visto plasmado concretamente en distintos niveles. En el diálogo con artesanas y comunidades vinculadas a estas tradiciones; en estudiantes que comienzan a aproximarse a la cultura material desde perspectivas menos jerárquicas; y también en el creciente interés por comprender la artesanía no como un vestigio estático del pasado, sino como un espacio vivo de pensamiento, memoria e imaginación social”.

En cuanto a su rol como directora del MAPA, sostiene: “Recibo este reconocimiento con mucha gratitud, pero también como una señal de que existe hoy una necesidad creciente de repensar el lugar de las artes populares, la artesanía y la cultura material dentro de la producción de conocimiento universitario y cultural.
Y profundiza: “Creo que la transformación social, desde el museo, no ocurre únicamente a través de la exhibición de colecciones, sino también mediante la capacidad de generar mediaciones, conversaciones y nuevas formas de reconocimiento cultural. En el caso del MAPA, esto implica trabajar con patrimonios vivos, con saberes tradicionales, con comunidades artesanales y con historias que muchas veces han quedado fuera de los grandes relatos institucionales. Desde esa perspectiva, me interesa pensar el museo no sólo como un espacio de conservación, sino también como un lugar donde las colecciones puedan activar preguntas contemporáneas sobre reflexividad, memoria, territorio, trabajo, identidad, género y transmisión cultural”.
Un libro que confirma la importancia de la interdisciplinariedad
A su vez, el académico y director de Creación Artística de la Facultad de Artes, Rodrigo Bruna resaltó en la categoría Producción de conocimientos: Libros, con su libro Ars Moriendi: reflexiones en torno a la muerte, resultado de la investigación Ars Moriendi: reflexiones en torno a la muerte en la era actual, financiado por el Programa de Estímulo a la Excelencia Institucional (PEEI) de la Vicerrectoría de Investigación y Desarrollo (VID), convocatoria 2024, que administra las Dirección de Creación Artística e Investigación de la Facultad de Artes.
Al respecto, el profesor expresa: “Recibo este reconocimiento con plena conciencia de su valor y alcance, pero sobre todo con un sentido de responsabilidad compartida. Aunque este hito consolida un esfuerzo editorial y teórico fundamental, no es el resultado de un trabajo aislado, sino el fruto de un núcleo emergente de la Facultad de Artes que integra a académicas de la Facultad de Ciencias Sociales y de la Facultad de Medicina de nuestra institución, en colaboración con académicas de la Universidad Nacional Autónoma de México”.
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“Que se destaque una publicación que reflexiona sobre la muerte y el morir demuestra que la Universidad está abierta a abordar las dimensiones éticas, estéticas, culturales y afectivas de este problema, validando la necesidad de seguir generando nuevos espacios de pensamiento para fenómenos complejos que nos atañen como sociedad. Una manifestación concreta de esta apertura será la implementación, durante el segundo semestre, de un Curso de Formación General basado en los contenidos de la publicación. Esta actividad curricular será impartida por un equipo docente interdisciplinario con el fin de transferir este conocimiento directamente a los y las estudiantes”, agrega.
En su rol como director de Creación Artística, el académico explica que este reconocimiento habla de una validación por la asociatividad, consolidando la idea de que la investigación en artes adquiere mayor densidad cuando dialoga con otras disciplinas: “La principal motivación que veo detrás de esta distinción es el respaldo institucional a las formas colaborativas de generación de conocimiento, demostrando que la Universidad valora los proyectos que rompen el aislamiento académico para abordar problemáticas humanas complejas que requieren de una mirada interdisciplinar”.
Y cierra: “En línea con la categoría premiada, existen planes concretos para incentivar y posicionar las publicaciones al interior de la Facultad de Artes; la intención es valerse de este hito como un catalizador para fortalecer las redes de coedición nacionales e internacionales, promover la indexación de nuestras revistas y posicionar la investigación en nuestras áreas como instancias generadoras de conocimiento al interior de la universidad”.
