


El miércoles 13 de mayo, el auditorio de la sede Las Encinas de la Facultad de Artes se transformó en un laboratorio de convergencias multimediales. Bajo el nombre de La Otra Carne, este ciclo de eventos sonoros, performáticos y escénicos abre un espacio para la exhibición de obras donde la materia sonora cobra un protagonismo fundamental. La jornada inaugural estuvo a cargo del artista y académico Reinhardt Schulz, quien presentó Gestos mínimos: experimentación sonoro-visual, dando inicio a un programa que integrará la participación del Departamento de Sonido y, próximamente, de Danza, consolidando un hito de encuentro y diálogo para la comunidad universitaria y el medio artístico nacional.
El surgimiento de esta instancia responde a la necesidad de formalizar un espacio de difusión para lenguajes que suelen desbordar los formatos convencionales de exhibición en artes visuales. Según explica el director del Departamento de Artes Visuales, prof. Francisco Sanfuentes, el objetivo central es “generar un espacio periódico de difusión de obras sonoras, audiovisuales o escénicas que en general consideren el sonido como materia privilegiada de producción”. Esta búsqueda por situar lo acústico y lo performático en el centro del debate busca conectar las diversas investigaciones que académicos y estudiantes han desarrollado de manera sostenida en los últimos años: “queremos que La Otra Carne se vaya constituyendo en un hito expansivo de encuentro y diálogo en torno al sonido”.
La relevancia de este proyecto radica en la visibilización de una producción que ya late con fuerza dentro de la Facultad de Artes a través de núcleos especializados y proyectos experimentales. Para el académico Francisco Sanfuentes, “es necesario que estas manifestaciones se acerquen de forma constante a la comunidad. Tenemos la importante presencia del Núcleo de Artes Sonoras DAV que desde hace varios años tiene una nutrida actividad pública a través de diversas presentaciones en vivo”.
La propuesta conceptual del ciclo también invita a repensar la definición misma de la disciplina, alejándola de categorías estáticas que ya no logran contener la complejidad de las prácticas actuales. El profesor Sanfuentes es enfático al declarar que “las Artes Visuales ya no se pueden mantener en el devenir mecánico de las llamadas Artes Plásticas, las prácticas contemporáneas tensionan la tradición”. Es justamente en esos cruces provocados por la interdisciplina donde el ciclo encuentra su justificación, permitiendo que la visualidad se contamine saludablemente con el teatro, la danza y el arte sonoro.
En cuanto a la curatoría que define la programación, se ha buscado una representatividad que trascienda los muros del DAV para fomentar un diálogo transversal entre facultades y saberes. El académico Jorge Cabieses-Valdés explica que el criterio de selección ha sido riguroso en cuanto a la calidad y la diversidad de las propuestas, indicando que “invitamos a artistas o colectivos de artistas que posean trabajos multimediales con fuerte presencia sonora, performática y escénica”. Esta apertura asegura que el auditorio se convierta en un receptáculo de lenguajes híbridos que desafíen la percepción de los asistentes.
La mirada curatorial busca activamente la integración de diferentes áreas del conocimiento artístico para enriquecer la experiencia estética del ciclo. Al respecto, el prof. Cabieses-Valdés sostiene que “para la organización es fundamental que los exponentes provengan de otras disciplinas artísticas y académicas”. Esta voluntad de apertura hacia el Departamento de Sonido y otras unidades académicas de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile refuerza el carácter colaborativo de La Otra Carne, entendiéndola como un organismo vivo en constante expansión.
Uno de los puntos clave de esta iniciativa es la resignificación del auditorio de la sede Las Encinas, un lugar que tradicionalmente se asocia a la cátedra teórica, pero que ahora reclama una identidad creativa. El prof. Francisco Sanfuentes destaca que la intención es “generar una cierta cultura de presentaciones periódicas en nuestro auditorio que trascienda su condición de sala de clases”. Para lograr esta metamorfosis del espacio, el DAV ha realizado esfuerzos significativos en términos de infraestructura y apoyo logístico para las y los artistas participantes. Según comenta el director, la unidad ha trabajado arduamente en esta transición, afirmando que “como Departamento de Artes Visuales hemos invertido en mejorar su equipamiento y asistencia técnica para ir transformándolo en un espacio de presentaciones públicas. Esta profesionalización del auditorio permite que las obras audiovisuales y escénicas cuenten con las condiciones necesarias para desplegar todo su potencial sensible ante la audiencia”.
La elección del espacio también obedece a una filosofía institucional que entiende el campus universitario como un territorio para el desarrollo del arte abierto a la ciudadanía. El académico Sanfuentes refuerza esta idea al plantear que el uso del auditorio es parte de una visión mayor sobre la infraestructura de la Facultad de Artes, pues “entendemos que cada sede o dependencia de la Facultad de Artes es potencialmente un espacio de exploración y desarrollo creativo. Este ciclo ‘La Otra Carne’ se inserta en una política de habitar los espacios institucionales desde la práctica artística directa”.

La regularidad de las presentaciones, fijadas para los días miércoles, pretende instalar una nueva dinámica en la vida universitaria, ofreciendo un refugio para la contemplación y el pensamiento crítico. El profesor Jorge Cabieses-Valdés manifiesta que la expectativa es que “esta rutina se vuelva parte esencial del calendario académico, queremos que el día y hora de las presentaciones se vaya transformando en un hito de nuestra actividad académica para crear un flujo permanente de creación en la sede Las Encinas”.
El impacto formativo de este ciclo en el estudiantado es otro de los pilares fundamentales que sustentan el proyecto, proporcionando referentes directos de obras en proceso y ejecución profesional. “Es vital asegurar la continuidad de estas actividades para que los alumnos sepan que a lo menos cada dos semanas ‘algo’ está sucediendo en el auditorio (...) el acceso a estas obras es fundamental para la trayectoria de quienes hoy se forman en la universidad: esto enriquece su formación y expande su mirada sobre el arte”.
La poética del error y el archivo en la apertura de Reinhardt Schulz
La jornada inaugural del miércoles 13 de mayo del ciclo La Otra Carne estuvo marcada por una inmersión en la materialidad del cine análogo y la resistencia de los soportes físicos frente a la inmediatez digital. El artista y académico Reinhardt Schulz dio inicio a la sesión invitando a los asistentes a una escucha activa desde el foyer del auditorio Las encinas, donde una instalación cuadrafónica preparaba el terreno para lo que él define como una búsqueda de la esencia técnica. Al respecto, el profesor detalló que el proyecto se nutre de una arqueología visual: “son proyecciones dobles en 16 mm donde trabajé con archivos propios y también con archivos encontrados, una técnica que se conoce como found footage. En este caso sí hay algunas cosas que yo filmé y otras cosas que incluso encontré en el piso de una cineteca como descarte y que pasan a ser parte de este proyecto”.
El programa incluyó la exhibición de Magia Fotosensible, una pieza experimental de cuatro minutos que surge como una respuesta al proyecto Envíos de la cineasta Jeanette Muñoz. Esta obra destaca por su rigor técnico, habiendo sido filmada bajo una planificación absoluta que prescinde de la postproducción, obligando al artista a un ejercicio de síntesis extrema. Sobre este proceso, el prof. Schulz explicó: “todo lo que se va filmando tiene que tener un corte en cámara y el montaje es lo que queda en ese momento. Hay que tener una muy buena planificación y darle en el clavo con la luz, la exposición y el foco, porque no tengo más tomas. Cada toma se filma una vez en el orden correlativo y después se hace un revelado reversible que es bien complejo y si queda mal se pierde todo”.
La sesión continuó con la proyección de Ruta Sudamericana, un documental-ficción que registra un periplo de 10.000 kilómetros por las entrañas del Amazonas y diversas carreteras del continente. La muestra culminó con Gestos Mínimos, una cine-instalación que utiliza proyecciones dobles en 16 mm con loops simultáneos y banda sonora experimental. El artista enfatizó la importancia de la experiencia in situ para completar el sentido de la obra.
La presentación contó también con las palabras del prof. Germán González, quien analizó la trayectoria del profesor Reinhardt Schulz desde sus raíces en la entonces carrera de Artes Plásticas de la Universidad de Chile. González destacó la persistencia del artista en trabajar con recursos limitados, señalando que su obra se sumerge en una estética de la contingencia: “Reinhardt se introduce profundamente en ese tipo de experiencia de lo precario, de lo limitado y del aprovechamiento al máximo de sus recursos. Me parece que hay que destacar esto de trabajar con lo mínimo, con elementos que son precarios y trabajar también con las posibilidades del error y las posibilidades de no tener certeza en relación a ciertos resultados”.
Para el académico González, esta metodología evoca la identidad histórica de la escuela, donde la escasez de recursos análogos obligaba a los artistas a una pre-visualización mental antes de cualquier acción física sobre el soporte. Sobre esta "programación de la mirada", el prof. González reflexionó: “cuando se habla de programar, tiene que ver con programar cuánto se va a gastar del rollo, pero también programar la mirada a través de la cámara para poder aprovecharlo mucho más. Uno tiene que sacar las fotos antes en la cabeza: hoy no se tiene esa facultad donde las cámaras digitales permiten sacar fotos por cientos, hoy ya no tiene que ver con el largo del rollo y con la programación que teníamos que hacer”.
A su vez, el prof. González vinculó la investigación de Schulz con una suerte de “poshistoria” cinematográfica que, paradójicamente, mira hacia la prehistoria del medio y a los pioneros de la imagen en movimiento. En su intervención, recalcó que el trabajo de Reinhardt le debe mucho a la invención desde la limitación técnica, rescatando incluso referentes históricos que se adelantaron a su tiempo: “referentes como Leonardo Da Vinci, quien realizó una descripción detalladísima de cómo sería pintar el diluvio universal, ahí se hace prácticamente un guión. En esa descripción uno puede ver que hay una proyección imaginativa que de verdad se adelanta a los tiempos, más allá de la pintura e incluso más allá de la fotografía, hablándonos desde un lenguaje cinematográfico”.
Finalmente, el análisis del prof. González valoró la profundidad de archivo y la trayectoria de un artista que sigue encontrando en lo análogo una trinchera para la creación contemporánea. Concluyó destacando la pertinencia de este trabajo en el contexto del Departamento de Artes Visuales: “esta escuela se caracteriza por trabajar con lo mínimo, ya sea en este momento en el cual estamos y también en los anteriores, y se sacan excelentes resultados a partir de esa combinación de exigencias. Esa profundidad de investigación y de archivo me parece que es uno de los elementos meritorios que traen a Reinhardt a hablar frente a ustedes con una larga trayectoria de trabajo dentro de lo análogo”.
Las presentaciones del ciclo La Otra Carne se realizarán los días miércoles del primer semestre 2026 (próximos artistas y fechas a publicar) en el auditorio Las Encinas de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile (Campus JGM), ubicado en Las Encinas 3370, Ñuñoa. La entrada es liberada.
