Exploraciones performáticas, visuales y sonoras del archivo Huelga de Hambre de la CEPAL en 1977

La idea de trabajar con este material de archivo, sobre la primera huelga de hambre de familiares de detenidos desaparecidos en el CEPAL durante el año 1977, nace antes de adjudicarse el Fondo de Creación de la Facultad de Artes. La reflexión en torno a la posibilidad de escribir otra historia a partir de las artes visuales como espacio de exploración que reactiva dichos documentos bajo operaciones diversas, genera un interés fundamental en este proyecto, coordinado por Verónica Troncoso. Este se encuentra en desarrollo, siendo aún un proceso incompleto al momento de la presentación en el CCAII, en la búsqueda de un espacio en el cual pueda dar cuenta tanto de los archivos como de sus ausencias, sus relatos no inscritos. A partir del vestigio y la huella se articula una circulación crítica que redefine la figura del poder que administra la político del archivo.

En el caso nacional, los archivos de la represión no están consignados en la historia de los vencedores. En el caso específico de la huelga de hambre en la CEPAL, los archivos se encuentran en el Museo de la Memoria, que es finalmente un museo de lo innombrable y lo inasible. Al entrar al archivo mismo del suceso trabajado, que se encuentra ordenado bajo una lógica que segmenta los acontecimientos, el equipo enfrentó la imposibilidad de crear un relato. Esto abre una serie de preguntas: ¿Qué es lo que no queda inscrito en el archivo? ¿Cómo se inscribe lo que está en el archivo? ¿Qué es lo inarchivable? A esta última pregunta, el proyecto se responde que lo inarchivable es el sonido como acontecimiento efímero. Se instaura así una poética de lo que falta.

A partir de la huelga de la CEPAL, los familiares de las víctimas de violaciones a los DD.HH. comenzaron una nueva etapa en la búsqueda de justicia. Manteniendo la huelga por nueve días, dispusieron del cuerpo en colectivo como protesta frente a la violencia del estado, mientras existía aún la esperanza de que sus familiares se encontrasen vivos (antes del descubrimiento de los hornos de Lonquén). Este acto también hizo visible que el Partido Comunista no había sido completamente exterminado, y que aún tenían poder de organización.

La huelga significa un cambio en el lenguaje de la resistencia, ya que el cuerpo afectado militante, en su mayoría femenino, se compara al cuerpo desaparecido como cuerpo simbólico. Se instala una política corporeizada contra la represión, que se propone desde un sentido de identidad y de memoria colectiva, que se reitera de allí en adelante.

A partir del archivo de este suceso, se propone como obra trabajar desde el fragmento y lo efímero, para la construcción de un relato. Trabajando a través de entrevistas a las personas involucradas en el evento, se empiezan a repetir una serie de palabras y conceptos que serán claves para el desarrollo del proyecto, especialmente a partir de los términos relaciones con el cuerpo afectado y el dolor. Del archivo, como suspensión temporal de los cuerpos para la permanencia, se pasa al sonido, como lo efímero que propone reactivar aquellos cuerpos, haciendo entrar lo cotidiano a la obra.

Por lo tanto, el proyecto, en tanto metodología, se basa en fuentes primarias: entrevistas por un lado y material de archivo por el otro. A partir de esto se recolectan estadísticas y se eligen conceptos claves que se reiteran, haciendo aparecer a la vez los nombres de los huelguistas y los desaparecidos. A esto finalmente se le integra el sonido corporal del hambre, creando un archivo sonoro que conjuga todo lo anterior en diferentes cadencias. El salto de un recuerdo a otro propone un cuerpo-relato y un cuerpo-archivo como fragmento y vestigio de la memoria. Esto concluye finalmente en la visibilización de una valentía heroica, rescatando la memoria que estaba oculta.

Discusión en torno a las presentaciones

A partir de ambas presentaciones de esta fecha del CCAII, se puede diagnosticar un trabajo con el archivo desde lugares distintos. Ambos proyectos forman parte del Núcleo de Investigación de Archivo del Proyecto Bicentenario, por lo que existe una relación a nivel orgánico. ¿Cuál es la posibilidad, entonces, de hacer vínculos a nivel temático?

Existe, en un nivel, la posibilidad de articular una relación entre el edificio de la CEPAL como un lugar simbólico en la ciudad de Santiago, en el que la movilización de sesenta personas para llegar a dicho lugar de difícil acceso traza en el plano urbano una poética del movimiento. Esto propone al cuerpo como lugar de resistencia, y la CEPAL como lugar estratégico de acción política. De esta manera, se puede abrir una línea de investigación que proponga un análisis de la ciudad en el trabajo clandestino durante dictadura.

Se propone como transversal la condición contemporánea de la obra de arte, en la que el archivo le da al arte un espacio para generar relatos imposible de encontrar en otros espacios. Se trabaja sobre la experiencia del soporte, como una lucha de integridad y de soberanía. Así se problematiza el cuerpo-ciudad a partir de la obra y las contradicciones de su vocación política.

Entre ambos proyectos se puede distinguir un diálogo y un no-diálogo, que se vuelve interesante en la medida en que arte, política, archivo, memoria y ciudad se cruzan en una red extensa de problemáticas artísticas, que son finalmente volcadas a espacios museales.

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